martes, 1 de diciembre de 2015


Presentación de un nuevo libro



          Organizado  por  el Centro Empleados de Comercio de  Rafaela y Ediciones Al Margen, de La Plata,  se realizo un acto durante el cual fue presentado mi libro de cuentos “Historias de proezas y derrotas”. 

            La conducción del acto estuvo a cargo de la Licenciada en Comunicación Social Macarena Manavella. La profesora Ana María Colombo efectuó la presentación del libro y dialogó conmigo. También se refirió a la obra, publicada por Ediciones Al Margen, de La Plata, su director, el señor Raúl Ordenavía. Asimismo se proyectó un video sobre diversos aspectos de mi vida.         

            El acto se llevó a cabo el viernes 16 de diciembre de 2016, a las 20:00, en la Biblioteca “Sarmiento”, del Centro Empleados de Comercio, Güemes 144, de nuestra ciudad.




El texto de la contratapa del libro expresa:

            La ambición por el poder y la gloria, el conjuro de traiciones y desafíos casi demenciales, la lucha generada por el anhelo de conquistar un territorio o sojuzgar a una población, son algunas de las contingencias que presentan los catorce cuentos de este volumen. El muestrario de hechos y personajes alterna entre un tiempo cercano -la guerra de las Malvinas, la última dictadura que imperó en nuestro país- y otro más lejano, cuando la llegada de los conquistadores generó feroces y sangrientos conflictos en diversos sitios de Latinoamérica.       

         El coraje y la altivez, la valentía y la fiereza, pero también la frustración, el arrepentimiento y el miedo van encontrándose y desencontrándose entre fusiles, persecuciones y escaramuzas, en estos relatos que conforman un incisivo planteo sobre el tema dominante de la narrativa de Balzarino: el destino trágico del hombre.

        El logrado ensamble entre realidad y ficción a través de la recreación literaria de episodios históricos ratifica en buena medida el concepto que expresara Marco Denevi: Si nosotros supiéramos del ser humano a través de lo que recoge la historia, e incluso las ciencias, sabríamos muy poco. La literatura colma el vacío porque se ubica en el plano individual, en el del hombre concreto de carne y hueso.  


Diario La Opinión

17/12/2016 Emilio Grande (h.)

Presentaron nuevo libro de cuentos de Balzarino


Se trata de “Historias de proezas y derrotas” con una mirada sobre personajes del pasado latinoamericano y europeo.

Anoche presentaron el nuevo libro de cuentos “Historias de proezas y derrotas”, del escritor rafaelino Angel Balzarino, en la Biblioteca Sarmiento, organizado por el Centro Empleados de Comercio de Rafaela y Ediciones Al Margen de La Plata, ante un buen marco de público. 
La conducción del acto estuvo a cargo de la licenciada en Comunicación Social Macarena Manavella, quien destacó el coraje, la altivez, las situaciones inesperadas, el encontrarse con fusiles, las persecuciones; el planteo muestra el destino trágico del hombre.
También se refirió a la obra, publicada por la citada Ediciones Al Margen, su director Raúl Ordenavía, quien vino por tercera vez a nuestra ciudad: "es un placer, un gusto venir a Rafaela", dijo. Recordó un diálogo reciente con Balzarino, a a quien le preguntó si tenía algo para publicar, respondiendo que no tenía  nada..."Después me mandó para leer una serie de cuentos muy bellos y disfruto leyendo", agregó, mencionando que también se enteró que lo habían elegido ciudadano ilustre (el 6 de octubre pasado fue distinguido por el Concejo Municipal). "Espero seguir viniendo y que Angel no proteste tanto para darnos los originales para corregir", ironizó.
A su turno, la profesora Ana María Colombo efectuó la presentación del libro con una crítica pormenorizada. Se trata de una encrucijada trascendente con pensamiento y acción, tribulaciones, algo sucede en el hombre, lo develan las proezas y las derrotas, en un contexto de historia americana y europea desde el siglo XV hasta el siglo XX.
En otra parte, destacó las lecturas y los hechos de la imaginación del autor con personajes históricos como Pizarro, Pedro de Mendoza, Cristóbal Colón, Tupac Amaru, Facundo Quiroga Chacho Peñaloza, Manuel Belgrano, Estanislao López, entre otros, o también personajes anónimos de soldados, indios, gauchos. En la historia es importante la categoría de la espera entre acechar o ser acechado, vivir o morir. Es un honor para la ciudad contar a Balzarino para enriquecer a la literatura, concluyó.
Otro momento fue la lectura de un cuento sobre "un viejo soldado" a cargo de la mencionada Manavella, en el que aborda las peripecias de la vida de un soldado anónimo que estuvo cerca del General Belgrano, en la que aprendió a ser hombre durante más de 50 años... hasta que un día claudicó, llegando inclusive a viajar al homenaje de aquel en Plaza de Mayo.
Luego se abrió el juego con el diálogo entre Colombo con el autor, contando Balzarino varias anécdotas interesantes como por ejemplo el día que Lavalle fue a visitar a Rosas en su campamento, pero este no estaba; al día siguiente Rosas lo fue a despertar con un mate...
También se le preguntó sobre situaciones límites: sinsabor, decepción o gratificación. Respecto a los primeros, "cuando un cuento no es premiado y sobre la última cuando es decoroso y recibo algunos comentarios favorables", comparó. A partir de ese instante entraron en conversación algunas personas que colmaron la emblemática biblioteca.
Finalmente se proyectó un video titulado "El escritor de la Florida", a cargo de alumnos de Comunicación Social de UCES, sobre diversos aspectos de la vida del escritor, nacido en Villa Trinidad en 1943, radicado con su familia en Rafaela en 1956, se hizo socio de la Biblioteca Sarmiento y empezó a frecuentar la entonces novata librería El Saber, apareciendo testimonios del propio Balzarino, Vicente Dómina, Margarita Oliva, Virginia Tessio; se mencionaron los premios, el primero en 1968 de la Asociación Santafesina de Escritores, que frecuentaba al poeta Mario Vecchioli, que era un lector voraz de leer 2 o 3 libros cuando trabajaba en el Obispado de Rafaela, que estuvo en el grupo fundador de ERA, siendo su primer presidente en 1971. 

Algunas fotografías del acto






                                      
    




































































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Me es muy grato invitarlos a leer la nota que sobre mi último libro publicó el querido amigo Carlos Roberto Morán en su Blog NOTICIAS DESDE EL SUR:


Santa Fe, viernes 20 de enero de 2017

"Historias de proezas y derrotas", de Ángel Balzarino. Las ambigüedades de la historia. Entrevista al autor


Composición: Gerardo Morán

 

 
Historias de proezas y derrotas, de Ángel Balzarino.
Ediciones al Margen, La Plata, 2016, 101 páginas.
En Argentina: 150 pesos.

En los arrabales últimos, como diría Borges, donde se disputaron batallas, escaramuzas, asaltos, asesinatos y también- actos de verdadera entereza, surgieron personajes que la propia Historia fue destacando a lo largo de los años. Ya se debiese a su heroicidad o su cobardía, su entrega a la gesta y su traición a los suyos. En la Viña del Señor, donde suele haber de todo, hay lugar para los fracasos y los triunfos, para la lealtad o la maldad. Porque es de esa forma cómo los seres humanos han aportado a su propia historia. Y sobre proezas y derrotas nos habla largamente el argentino Ángel Balzarino en su más reciente libro de cuentos.   

Acerca de la Historia misma, en contratapa se recuerdan palabras del siempre vigente Marco Denevi: Si nosotros supiéramos del ser humano a través de lo que recoge la historia, e incluso las ciencias, sabríamos muy poco. La literatura colma el vacío porque se ubica en el plano individual, en el del hombre concreto de carne y hueso.

Pero el libro tiene un segundo añadido en las palabras medulares de otro inolvidable autor, José Saramago: Lo malo de las victorias es que no son definitivas. Lo bueno de las derrotas es que tampoco son definitivas. Sobre ambos andariveles, es decir la historia que verdaderamente puede contarse a través y por medio de la literatura y las ambigüedades de los triunfos y las capitulaciones, se desarrollan los relatos de Balzarino.

Las ficciones (en la mayoría de los casos basadas en hechos reales) que nos cuenta el escritor rafaelino ubican a los distintos personajes en situaciones límites, luego de haber participado del fragor de la batalla, de haber gozado de los triunfos teñidos por la sangre y, ya en el momento último de sus existencias, cuando deben esperar las sentencias inapelables de la vida, las derrotas que suelen ser las verdaderas y concluyentes compañeras de sus triunfos.

Excepcionalmente, dos personajes históricos se cuelan entre los argentinos rescatados por Balzarino: Cristóbal Colón y Túpac Amaru, ambos viviendo sus horas más oscuras. Pero en la galería los hay más próximos a la realidad argentina: como el catamarqueño Felipe Varela, llamado el quijote por sus ideales que chocaban contra la hostil realidad, los caciques Calfucurá y Catriel,  Santos Pérez, quien encontrará la muerte por haber asesinado al caudillo Facundo Quiroga, los generales Rivas y Anacleto Medina, personajes secundarios en la historia nacional y, por fin, más acá en el tiempo, algunos episodios tomados de la Guerra de las Malvinas, un suceso bélico que dejó profundas huellas en la Argentina contemporánea, dado lo extemporáneo de su realización, las vilezas de la mayoría de los jefes militares y los notables actos de heroicidad de una guerra que me sigue pareciendo tan cruel y gratuita como inverosímil.

Sobre su libro, las intenciones de sus relatos y la propia historia, dialogamos con Balzarino:

 
-Usted ha incursionado con el cuento en distintas vertientes, incluyendo el humor. ¿Por qué motivo presenta ahora un libro íntegramente dedicado a narrar hechos históricos?

-El pasado mes de octubre me llamó Raúl Ordenavía, director de Ediciones Al Margen, de La Plata, para solicitarme material para editar un libro, el tercero por su parte, ya que anteriormente me había publicado El hombre acechado, en 2009, y La sangre para  ellos son medallas, en 2011. Dado que deseaba presentar el nuevo libro antes de que terminara el año -2016-, debí revisar con bastante premura los cuentos que tenía disponibles. Advertí entonces que la mayoría eran textos históricos y, por lo tanto, guardaban la coherencia que siempre me propuse al armar un libro de cuentos. De manera que este  libro tiene similar unidad de recreación histórica que otros tres anteriores: La visita del general  (1981), La casa y el exilio (1994) y Hombres y hazañas (1996).          

-¿La Historia como tal, es un pretexto narrativo o se encuentra usted muy interesado en estudiarla y comunicarla? 

-Entre la lectura intensa y apasionada de novelas, cuentos, ensayos, biografías, ocuparon un destacado lugar los libros de historia. Creo que durante varios años lo hice simplemente por gusto e interés, hasta el momento en que me atrajo poderosamente un detalle relacionado con la visita que el general Juan Lavalle efectuó al campamento de Juan Manuel de Rosas en la Estancia El Pino con el fin de llegar a un acuerdo de paz. Como Rosas no se encontraba allí, Lavalle pidió una habitación para pasar la noche y esperarlo. Por la mañana, al enterarse de la presencia de Lavalle, Rosas envió a un soldado para que lo despertara con un mate. De inmediato este dato me pareció excelente como desenlace para un cuento. La idea me persiguió mucho tiempo, seis o siete años. Hasta que, de improviso, cuando la revista Bibliograma, de Buenos Aires, a la que estaba suscripto y recibía mensualmente, organizó en 1977 un concurso de cuentos destinado a temas argentinos, comprendí que había llegado el momento de escribirlo. Urgido por el tiempo, ya que en menos de dos meses vencía el plazo para presentar los trabajos, investigué sobre todo lo que había ocurrido antes de que Lavalle fuera despertado con un mate y escribí el cuento La visita del general. Fue premiado e integró el libro Cuentos del Concurso Gaspar L. Benavento. Alentado por tan buen resultado, desde entonces la vertiente de carácter histórico me ha nutrido de material para elaborar numerosos relatos.       

¿Puntos de partida?

-En los cuentos de su nuevo libro, aparecen personajes fácilmente identificables para el lector argentino, como por ejemplo Felipe Varela, pero hay otros que el tiempo ha desdibujado en la memoria colectiva, como ocurre con el general Anacleto Medina. ¿Considera que con los datos que aporta en estas ficciones el lector tiene elementos suficientes para interpretar los textos o los ofrece como puntos de partida para motivar a que se indague más sobre la misma Historia?

-No tengo el propósito de ofrecer datos fidedignos ni impulsar el interés por conocer más a fondo sobre hechos y personajes que tuvieron cierta relevancia en la Historia. La reacción dependerá de cada lector. Por mi parte, al experimentar un especial atractivo por algún episodio o personaje, trato de efectuar la recreación literaria a través de un cuento que tenga, por sí mismo, la intensidad, el efecto, la más perfecta estructura. Aspiro a crear una obra con entidad propia y, en la medida de lo posible, completamente personal. Al evocar vivencias de hombres y mujeres de otros tiempos, procuro indagar en el interior de cada uno de ellos para descifrar lo que pensaban y sentían ante los temas fundamentales de la vida: el amor, el miedo, la soledad, el odio, la muerte. Reflejar, sobre todo, los problemas derivados del corazón humano en conflicto consigo mismo que, según la óptica del escritor William Faulkner, son los únicos de donde puede surgir una buena literatura, por ser de ellos de los únicos que vale la pena escribir, con todas las angustias y sudores que el abordarlos supone.

-¿Para elaborar sus cuentos debió investigar mucho? ¿De todos ellos, cuál fue el que le dio más trabajo y por qué?

 -Todos los cuentos con una génesis histórica me obligan a una profunda investigación sobre el personaje o el episodio que voy a recrear para determinar el mejor modo de plasmarlo en un cuento. Siempre me ha preocupado lograr el punto de vista adecuado para desarrollar una historia. En este sentido creo que el último relato del libro, De cuerpo presente, fue el que me demandó más trabajo y esfuerzo por las diversas voces que intervienen para narrar el momento de la ejecución de Túpac Amaru -la del propio jefe incaico, la del visitador general de los conquistadores, la de un matrimonio que se encuentra entre las personas reunidas en la plaza para ver la ceremonia-, en un texto compacto, sin punto y aparte.     

-Los caudillos en la Argentina o gozan de mucha fama y adhesiones o son motivo de fuertes críticas. Como en uno de los cuentos llama quijote a Felipe Varela quería saber qué lo llevó a un calificativo de ese tipo, que resulta tan categórico. 

-Al recopilar datos sobre Felipe Varela me pareció que muchas características de su vida -cierto tinte aventurero en sus acciones, el permanente afán de luchar por sus ideales, el deseo de defender causas que consideraba justas, desinteresado de sus bienes personales en aras de ayudar a su pueblo-, lo asimilaban bastante a la conducta del Caballero de la triste figura. De manera que decidí utilizar ese calificativo para designar a Felipe Varela.

Las contradicciones de la historia

-En los relatos, hay una constante correlación entre triunfos y derrotas. El que ha triunfado a poco andar debe asistir a su caída y a la inversa, tal como si nos dijera que la vida presenta dos caras contradictorias, antagónicas, que están en constante movimiento. ¿Comparte esa interpretación? Y si es así, ¿sería ese el sentido último que guardan sus cuentos?

-Los momentos de triunfos y derrotas aparecen en casi todos los relatos. Esas caras antagónicas resultaban bastante comunes en los personajes evocados en el libro, debido a las constantes bregas en que se jugaban la vida. Pero creo que también se encuentran muy vigentes en cualquiera de nosotros cada vez que nos debatimos entre el anhelo de triunfar y el miedo de sufrir una cruel derrota cuando llevamos a cabo un trabajo, soñamos con concretar un proyecto o estamos pendientes de alguna importante noticia. Pese a quedar plasmados con mucha fuerza tales rasgos, no me propuse que fuera el sentido último de esos relatos. Ya se trate de textos de carácter histórico, surgidos de alguna vivencia personal o por impulso de una noticia periodística, siempre trabajo con el mayor ahínco y dedicación para realizar una obra lo más lograda posible, sin especular sobre las interpretaciones que pueda generar.  

-En la contratapa, se cita a Marco Denevi. A propósito de autores, ¿al elaborar estos cuentos históricos, se ha sentido "acompañado" por algún escritor, o algunos escritores, en particular?

 -Considero muy adecuadas las palabras de Marco Denevi en cuanto a lo que pretendo cada vez que incursiono en la recreación de aconteceres históricos. Pero no podría citar sólo a un  escritor determinado como acompañante de esos momentos. Me parece más justo y correcto mencionar a varios escritores que siento muy cercanos, al elaborar esos relatos o cualquier otro, los cuales ya están consustanciados con mi vida y que, a través de las permanentes relecturas, siempre me enriquecen y revelan algo nuevo: Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti, William Faulkner, Julio Cortázar.   

Link para el blog:  http://morannoticiasdesdeelsur.blogspot.com.ar/
Comentario sobre Todos amábamos a Virginia Crespi, datos del autor, enlaces de Internet, entrevista y reportaje tomado de YouTube


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Suplemento La Palabra

Rafaela, 25 de febrero de 2017


Editorial


Cuentos en busca de un triunfo

La historia es su aliada desde los comienzos de su vida de escritor. Los hechos seleccionados del acontecer de los humanos fueron propicios para que se vayan moldeando personajes, vivencias, desenlaces, y fundamentalmente suspenso en cada narración. Autor generoso en obras y reconocido desde siempre por instituciones literarias pero más aún por los lectores. Su nuevo libro fue presentado en sociedad y en esta edición compartimos lo que se expresó en oportunidad de darlo a conocer incluyendo las palabras de nuestro entrevistado como protagonista de ese momento destacado de su vida.

Raúl Alberto Vigini

Proezas… hazañas… Alea jacta est…*
LA PALABRA  

por Ana María Colombo - profesora de Lengua y Literatura

Una encrucijada, un momento en el cual, el aquí y ahora se vuelven transcendentes: un pensamiento, una determinación, una acción, una tribulación… El tiempo exacto en el que algo va a suceder, en el que hombre sabe que está frente a su destino o en el que el destino, agazapado, se devela como una proeza o como una derrota.

Y por otro lado pensamos en un concepto que aborda Ana M. Barrenechea cuando afirma: “Recuerdo, se emplea para nombrar el acto de recordar o lo recordado; memoria, designa la facultad de recordar. Varios puntos se han revelado como importantes en este enfrentarse de la memoria y el olvido”.

Y estos dos aspectos convergen en el espacio escriturario de Balzarino, personajes que fueron parte de la historia americana y europea, nombrados, reconocidos y  otros anónimos -pero no por ello menos trascendentes- enmarcados en un contexto histórico que como lectores vamos descubriendo. Un tiempo que va desde el siglo XV -con atisbos de tiempos también más lejanos- hasta el siglo XX. Y aparecen en las páginas en plano de contracara, de contraluz, de antítesis; y vamos reconstruyendo a través de los nombres, de las batallas, de la geografía… a quién o a quiénes ha elegido esta vez el escritor para contar su historia. Para darle voz en esas instancias de incertidumbres o de certezas que suceden allí, en las conquistas de nuestra América; en las escaramuzas civiles; en las batallas de una incipiente Argentina emancipadora; en la valentía del gauchaje curtido por la pampa y la desolación; en la Argentina del olvido, de los desaparecidos y de la memoria para otros; en la guerra austral congelada de esperanzas. Historias que dialogan, textos que dialogan como lo dijo magistralmente Bajtín; el mosaico de citas del que habló Kristeva. De una cuentística que responde a textos anteriores, a otros que conviven y que será la cimiente de otros futuros. Dice Julia Kristeva “…el campo en el que un texto se escribe es un campo ya escrito, esto es, un campo estructurado -pero también de estructuración- y de inscripción. Desde esta óptica, todo texto sería una reacción a textos precedentes, y estos, a su vez, a otros textos, en un "regressus ad infinitum”. Por ello la lectura nunca será ingenua, leeremos reescribiendo desde nuestras propias lecturas, desde la de Balzarino, y de otros autores y hechos que alimentaron la imaginación del autor y de nosotros los lectores.


Y nos encontramos en las páginas con Francisco Pizarro y el inca Atahualpa; Pedro de Mendoza, Catalina Pérez y Juan de Osorio; Cristóbal Colón; Túpac Amaru, Micaela y José Antonio de Areche; El general Rivas, Cipriano Catriel y Calfucurá; Facundo Quiroga y Santos Pérez; Felipe Varela, el Chacho Peñaloza, Taboada, la Tigra y ese pozo de Vargas; Belgrano y uno de los tamborileros de Tacuarí; Estanislao López y el general Anacleto Medina; el capitán Zárate y el joven soldado de Malvinas; el Coronel Marcial Galarza, la enfermera y una de las tantas NN que pare en cautiverio, y otros personajes (que ya irán descubriendo ustedes cuando lean este libro). Que están protagonizando su propia historia y con su propia voz. Una voz que irrumpe en la mayoría de los relatos en un estilo indirecto libre -un rasgo estilístico de Balzarino- es decir la voz contundente del personaje que se dimensiona en  primera persona sin signo gráfico que nos lo anticipe; como también el paralelismo de las dos caras de la historia; o del quiebre temporal presentes en una diagramación y una tipografía, que nos exige una atención en esta reconstrucción lectora y subjetiva de ese relato histórico ficcionalizado.

Como dijera Umberto Eco en “Lector in fabula”, el lector es requerido por la obra para lograr decir algo más. Y que esto no podría resultar si en el propio texto no existieran esos “espacios en blanco” que deben ser llenados o rellenados mediante la propia interpretación y podremos dotar de significado propio al texto, al cual reescribimos leyendo. Entonces pensamos en esos nombres contundentes de los cuentos: Trampa para un caudillo -  El prisionero -  Antes de la caída  - La gloria perdida - Los verdugos  - La esperada venganza, entre otros; y los personajes de la historia que habitan esos relatos con su propia vida o con su muerte; con el dolor de la derrota o la sonrisa desafiante de la proeza que se creyó realizada: Un “Alea jacta est” la suerte está echada.

Historias en las que juega un rol importante la espera, ese “tempore” que le ha macerado la herida de la venganza, del odio, del rencor, ha horadado la pena del alma; avasallado por una memoria que atrincheró el olvido y se cubrió de resentimiento. Y que certeramente el autor lo descubrirá, le correrá el velo en el momento preciso en el que algo va a suceder.

Por otro lado si pensamos que  la memoria es un espacio narrativo que jamás es ingenuo como lo sostiene Elida Lois en los “Archivos de la memoria escritural latinoamericana”, porque ya la tarea de selección y registro se abre hacia una interpretación, por lo tanto esos personajes son también la memoria del autor o lo que considera memorable de recordar o dar a luz en los cuentos, pensar lo que pudo haber pensado como víctima o victimario en un juego de roles.

Entonces estamos frente a una memoria duplicada, la del personaje y la del autor, o del personaje que le replicó al autor en su pensamiento con una mirada subjetiva sobre ese hecho que ahora es posible de narrarse, de hacerse memorable.

El tiempo de espera antes de comenzar la tortura, quitarle al otro lo más preciado, firmar la sentencia, acechar o ser acechado, traicionar o ser traicionado, hacer justicia por mano propia, pagar la hazaña en la soledad del olvido y la desesperanza. Parir el hijo y el grito simultáneamente porque vendrá el vacío; truncar a sangre y fuego el espíritu libertario del hombre originario, del gauchaje; o saciar la venganza por la llegada y arraso del malón. Cada uno tendrá su motivo para vivir o morir, para matar o defenderse. Y nosotros como lectores presenciaremos esa instancia crucial.

Estas historias de proezas y derrotas nos demuestran una vez más que la literatura tiene un sitial de honor en nuestra ciudad, que el espacio escriturario local tiene mucho para seguir haciendo y dándose a conocer.

Quisiéramos cerrar con una afirmación de Ernesto Sábato que representa la maravillosa tarea de Angel y de otros escritores que permiten poner a la literatura en el lugar de privilegio que merece estar: “La gran literatura es generosa, cicatriza todas las heridas, cura todas las llagas y aun en los momentos de humor más negro dice sí a la vida”.

Bibliografía:

BARRENECHEA, Ana María (2003) (Comp.) Archivos de la memoria, Rosario, Beatriz Viterbo.
BARTHES, Roland  (1994) “Escribir la lectura” en El susurro del lenguaje, Buenos Aires, Paidos.

COLLA, Fernando (Coordinador CRLA, 2005) Archivos. Cómo editar la literatura latinoamericana del Siglo XX, Centre de Rechercher Latino-Américanes.
LOIS, Elida, Arachivos de la memoria escritural latinoamericanapp.244-258.

ECO, Umberto (1979) Lector in fabula: la cooperación interpretativa en el texto narrativo, Italia, Lumen.
NAVARRO, Desiderio (Selección y traducción, 1997) Intertextualité. Francia en el origen de un término y el desarrollo de un concepto, UNEAC Casa de las Américas. Embajada de Francia en Cuba, La Habana.

KRISTEVA, Julia. Bajtín, la palabra, el diálogo y la novela, pp.1-6.
*El texto pertenece a la presentación del libro “Historias de proezas y derrotas” del escritor Angel Balzarino

 

En busca de… Ángel Balzarino, escritor

LA PALABRA 25/02/2017 Raúl Vigini

Relatos con historia A fines del 2016 el escritor local Balzarino presentó en sociedad el libro de cuentos “Historias de proezas y derrotas” que tiene como protagonistas a personajes históricos. Textos literarios que pertenecían a diferentes momentos escriturarios, y que fueron seleccionados con un criterio significativo que el lector descubrirá a través de sus páginas. Fue editado por Ediciones “Al Margen”, de La Plata, y presentado en la Biblioteca Sarmiento contando con la presencia de su director, el señor Raúl Ordenavía. También se proyectó un video “El escritor de la Florida” que muestra diversos aspectos de la vida de Balzarino, con una de sus autoras presentes, la Licenciada en Comunicación Social Macarena Manavella, quien condujo el acto. Nuevo título, nueva sumatoria literaria, otra bienvenida a la literatura rafaelina que sigue creciendo.

 
1 / 2 - archivo La Opinión - Presentación: Ana María Colombo y Angel Balzarino en la Biblioteca Sarmiento

LP - ¿Cuándo surge su primer cuento basado en un personaje histórico, qué lo motivó, y  cómo fue el proceso de escritura frente a esa decisión? 

A.B. - El primer cuento basado en un personaje histórico surgió al conocer lo ocurrido durante la visita del general Juan Lavalle al campamento de Juan Manuel de Rosas con la finalidad de llegar a un acuerdo de paz. Dado que Rosas no se encontraba en la Estancia El Pino, Lavalle -que estaba allí solo, ya que había amenazado con fusilar a sus propios soldados si pretendían acompañarlo, como realmente deseaban hacerlo en vista al enorme peligro que significaba presentarse en un sitio plagado de enemigos- pidió que le facilitaran un cuarto para dormir, pues se encontraba muy cansado y tenía el sueño ligero. Por la mañana, al enterarse de la inesperada visita de Lavalle, Rosas encomendó a un soldado que fuera a despertarlo y le diera la bienvenida con un mate. Este dato, bastante común, me llamó mucho la atención y consideré en seguida que resultaba ideal para cerrar un cuento. Pero no lo escribí en aquel momento, ni en el curso de varios años, aunque el proyecto persistió en forma inalterable, como un imperioso compromiso que, tarde o temprano, tendría que cumplir. Eso sucedió, finalmente, cuando la revista literaria Bibliograma, de Buenos Aires -a la cual estaba suscripto y recibía mensualmente-, organizó un certamen de cuentos destinado a temas argentinos. Entonces comprendí que había llegado el momento de escribir el cuento que me perseguía desde hacía tanto tiempo. Para ello necesité investigar sobre la vida de Lavalle y todo lo que había precedido al instante en que fue despertado con un mate. Además, el hecho de faltar menos de dos meses para finalizar la recepción de los trabajos, me impuso un ritmo de trabajo muy activo y sin margen para perder tiempo. Creo que la pasión y el entusiasmo que me generó la historia y el desafío de plasmar un relato lo más digno posible lograron superar todas las dificultades y me permitieron escribir “La visita del general”. Obtuvo un premio y fue incluido en el libro Cuentos del Concurso Gaspar L. Benavento, publicado en 1977. Muy gratificado por tal resultado me sentí incentivado y con mayor seguridad para bucear en los intersticios de la historia con el propósito de recrear literariamente hechos y personajes. Pude elaborar numerosos relatos con tan abundante material y así, en el curso de los años, publiqué varios libros integrados por cuentos que mantenían la unidad y coherencia que deseaba conseguir cada vez que armaba un libro de cuentos. El nuevo libro está conformado con textos históricos, como ocurrió con otros tres anteriores: La visita del general  (1981), La casa y el exilio (1994) y Hombres y hazañas (1996).           

LP - ¿Los personajes históricos lo eligieron a usted o usted fue en busca de ellos? 

A.B. - No podría definirlo claramente, pero del cúmulo de lecturas relacionadas con temas históricos no logro imaginar o decidir la creación de un cuento hasta encontrar o descubrir algún dato relevante -que podría ser un hecho, un gesto o una simple palabra- que me atraiga y pueda generar todo lo necesario para plasmarlo en una historia. Creo que lo ocurrido con respecto a “La visita del general” puede servir de ejemplo. 

LP - En general, en la vida misma, ¿le inquieta la idea de cuál es o sería el pensamiento del hombre/mujer antes de cumplir una proeza o saber que está frente a su derrota? 

A.B. - Sin duda es una idea inquietante y me parece que cualquiera de nosotros se debate en una lucha interna al tener que realizar un acto que puede constituir una proeza extraordinaria o significar la más cruel derrota. Creo que el resultado dependerá de la fuerza, el coraje, la voluntad de cada uno. A juzgar por la actitud de algunos personajes que aparecen en este libro -el indio Catriel, el general Anacleto Medina, Santos Pérez-, el sentido de la derrota, que en la mayoría de los casos representaba la muerte, no consiguió abatirlos o desistir de la lucha sino, por el contrario, se mostraron más fuertes y desafiantes.     

LP - Si usted estuviera ante una situación límite, ¿cuál sería su último pensamiento con respecto a sus “proezas y derrotas” literarias? 

A.B. - Creo que el último pensamiento fluctuaría entre cierto sinsabor y decepción y una alentadora gratificación al efectuar un balance del quehacer literario realizado a lo largo de varias décadas. Cierto sinsabor y decepción por no haber podido concretar en muchos cuentos todo lo que imaginaba, al no alcanzar la perfección soñada y que casi siempre resulta inasible, por desechar obras que no llegaban a satisfacerme, por las veces que algunos de mis trabajos no recibían la mínima mención al presentarlos en un certamen. Estas serían algunas de las cuestiones que tal vez se podrían  incluir en el rubro de las derrotas literarias. Por el contrario, suelo experimentar una reconfortante gratificación cada vez que puedo construir algún relato que me parece logrado o, al menos, me concede una leve pero necesaria cuota de conformidad, por la buena cantidad de lectores que se interesa por mis obras y me hace llegar sus opiniones y comentarios favorables y muy estimulantes, por ser elegido de tanto en tanto algunos de mis textos para formar parte de antologías publicadas en diversos países, por las veces que tengo la dicha o el privilegio de obtener una distinción en algún concurso que, si bien es algo imponderable en referencia al propio acto de la creación, siempre constituye un respaldo a lo que uno está realizando y un aliciente para seguir adelante. Los momentos de proezas y derrotas prevalecen de manera bastante nítida en casi todos los relatos del nuevo libro. Creo que tales características no pertenecen solo a aquellos hombres y mujeres que vivieron en una época signada por discordias, enfrentamientos, bregas sangrientas, sino también a cualquiera de nosotros, ya que el anhelo de llevar a cabo una proeza o ser abatido por una fuerte derrota se encuentran latentes en los diversos avatares que nos toca protagonizar a diario. En el plano personal, podría decir que la proeza y la derrota se encuentran muy unidas en relación al premio provincial de narrativa Alcides Greca. El Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia efectúa la convocatoria en el género narrativo cada tres años. En cada oportunidad en que disponía de alguna obra moderadamente digna, la presentaba en el certamen. El hecho de ser el premio de mayor relevancia en la provincia constituía un poderoso atractivo. Pero excepto en 1984 -cuando mi libro La visita del general obtuvo la primera mención-, todas las otras participaciones fueron puras derrotas. Exactamente treinta años después, en julio de 2014, una empleada del Ministerio me llamó por teléfono para comunicarme que mi libro La sangre para ellos son medallas había obtenido el premio Alcides Greca. Muy sorprendido por la inesperada noticia y con la súbita evocación de aquella lejana mención que, íntimamente, siempre me produjo cierto sabor amargo por no haber colmado mis expectativas en la medida anhelada, tuve el temor de que se repitiera algo similar, por lo que, con la necesidad de convencerme, insistí en preguntar si se trataba realmente del primer premio. Por eso considero que tal vez la conquista de ese logro podría encuadrarse en la categoría de una modesta  proeza, sobre todo por la energía y sin duda la infinita paciencia con que he aspirado, una y otra vez, a obtener ese galardón, a pesar de las reiteradas derrotas. Teniendo en cuenta semejante experiencia, suelo repetir con una dosis de saludable humor, lo que expresó en 1958 Vladimir Nabokov, el gran escritor ruso, cuando su novela Lolita tenía un éxito increíble y le permitía disfrutar de un justo y merecido prestigio: “Todo esto debería haber pasado hace treinta años”.

LP - ¿Qué expectativas tiene sobre este nuevo libro y en qué está trabajando actualmente? 

A.B. - Como desde el momento en que comencé a escribir, sigo alentando el anhelo de que mis textos tengan una amplia difusión y despierten el interés y la atención de un buen número de lectores. Pretendo, a través de las historias que integran el nuevo libro, seguir estableciendo una cordial, fraterna y estimulante comunicación con ellos.     En cuanto al trabajo actual, estoy retomando el desarrollo de varios cuentos que durante los últimos meses -por ciertos avatares de salud y por la tarea requerida por la edición y presentación del nuevo libro- habían quedado relegados. También quiero conferirle la mejor forma a las apretadas sinopsis que tengo preparadas con destino a nuevos relatos. 
por Raúl Vigini

 
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Diario La Opinión
Rafaela, 04 de octubre de 2016

Homenaje a Balzarino
 
Con la propuesta del Concejo Municipal y en el marco de la Semana del Libro será ofrecido un homenaje al escritor local Ángel Balzarino.
El cuerpo colegiado local, en su invitación, pone de relieve que la actividad se cumplirá dentro del Ciclo de Proyecciones "Cortos  Aconcejados", oportunidad en la que se compartirá el corto sobre el creador literario  titulado "El escritor de La Florida".
Además la oportunidad será propicia para que el Cuerpo Legislativo le entregue la distinción "Rafaelino Distinguido".
La ceremonia fue programada para el próximo jueves, 6 de octubre, a las 18 en el Complejo Cultural del Viejo Mercado, Biblioteca Municipal Lermo Rafael Balbi - Sarmiento 544-.

Noticias desde el sur

Blog del escritor Carlos Roberto Morán

Santa Fe, jueves 6 de octubre de 2016


Caleidoscopio: Ángel Balzarino, ciudadano distinguido




Homenaje a Balzarino. Hoy el Concejo Municipal de Rafaela proclamará como rafaelino distinguidoal escritor Ángel Balzarino, en un acto que tendrá lugar esta tarde en la biblioteca municipal Lermo Rafael Balbi ubicada en la cabecera del departamento Castellanos.

Asimismo, se proyectará el corto El escritor de La Florida, que realizaran alumnos de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales, en el que pasan revista a la vida y la obra del autor de Timbre a la hora de almorzar, quien en el año 2014 recibiera el premio Alcides Greca otorgado por el Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia.
Los amigos de Ángel nos sentimos reconfortados y complacidos por esta distinción que reconoce los méritos de este persistente y sagaz autor de ficciones, quien siempre tiene algo para decir, distinto y original en términos literarios, enriqueciendo libro a libro la escritura de la región.
Diario Castellanos
Rafaela, 07 de octubre de 2016


EN VIDA, COMO DEBE SER

Una merecida muestra de afecto y sincera admiración

Balzarino, uno de los más prolíferos autores literarios que ha tenido nuestra ciudad, fue homenajeado en la tardecita de ayer en el Viejo Mercado. En la antesala de la sesión del Concejo se proyectó un cortometraje realizado por alumnos de UCES que repasa su biografía y se lo nombró "Ciudadano honorífico". El escritor no pudo contener la emoción y agradeció los gestos.



El escritor Ángel Balzarino fue homenajeado por el Concejo.

(Ezequiel Barberis). En la Biblioteca "Lermo Balbi", encallada en el Complejo Cultural del Viejo Mercado, todos oyen en silencio y con atención. Segundos después, lágrimas de emoción empiezan brotar y ruedan por las mejillas de las decenas de personas, cuyas manos se enrojecen a causa de los repetidos y extensos aplausos de pie. Ángel Balzarino acaba de finalizar su discurso, y el homenaje a su persona llega a su fin. Merecidísimo.
Todo comenzó con la proyección de un material audiovisual realizado por alumnos de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de nuestra ciudad, quienes hace un par de años tomaron al legendario escritor rafaelino como objeto de estudio para su Trabajo Final de Tesis.

El cortometraje repasa la vida y obra del "Ángel de la Florida", desde su nacimiento en Villa Trinidad en 1943, su llegada a esta localidad, sus inicios en el mundo de la literatura y sus innumerables premios y reconocimientos recogidos a lo largo de su trayectoria. Trayectoria que lo encuentra en la actualidad  todavía creando, como no pudiera ser de otra manera y respondiendo a esa necesidad casi innata que lo moviliza desde hace décadas, aún sin moverse de su silla de ruedas.
Luego de la breve película sus autores, Macarena Manavella y Martín Oggero, se dirigieron al público y reconocieron su satisfacción al observar que el trabajo que tanto esfuerzo les demandó, hoy es un ladrillo más en la pared del reconocimiento a Balzarino, a quien además le admitieron su más sincera admiración. "Ángel es un ejemplo de que amar lo que se hace es lo más reconfortante que existe en la vida, y que no existen barreras para conseguir lo que se sueña", fue la frase vertida por Macarena que le valió un cerrado aplauso y que sirvió como resumen de la significancia que tiene el escritor incluso para las nuevas generaciones.
Dicho esto, se procedió a leer el Proyecto de Resolución a través del cual el Concejo local nombra a Balzarino como "Ciudadano Honorífico", nada menos que de Rafaela, su amada ciudad. La tan afamada Florida.
A su alocución no podía faltarle su sello característico. Con pasajes que rozaron el humor negro, como sucede en gran parte de sus cuentos, Balzarino agradeció que estos homenajes rompan con la monótona tradición de ser póstumos, y se mostró feliz de poder disfrutarlo estando rodeado de sus afectos y amigos.
Ángel es nuestro, rafaelino por adopción y más que muchos. Y pocas actividades tienen tantos justificativos bien fundamentados como la de ayer. Que se repita…



Diario La Opinión
Rafaela, 07 de octubre de 2016

Ángel Balzarino ya es un "rafaelino distinguido"

EMOTIVO ACTO EN LA BIBLIOTECA MUNICIPAL



Decenas, cientos de libros lo rodearon cuando recibió el título de "Rafaelino Distinguido". Esos, que le enseñaron a Angel Balzarino la pasión que lo movilizaría a contar lo más profundo de nosotros. Y decenas de personas, que abarrotaron la Biblioteca Municipal "Lermo Rafael Balbi" para presenciar este acto hacia aquel que naciera en Villa Trinidad (pero que esta ciudad lo adoptara como propio, al punto de él mismo reconocerla como su lugar en el mundo). 
Ayer, el Concejo Municipal de nuestra ciudad le entregó la resolución Nº 2147 por la cual se lo distinguió y se convirtió en el tercer rafaelino en ser nombrado de esta forma, sumándose a Leonelo Bellezze y a Roberto Grazioli. 
El Cuerpo Legislativo organizó (en el marco del ciclo "Cortos Aconsejados") la proyección del cortometraje "El escritor de La Florida". Con él, Macarena Manavella y Martín Oggero, sus autores, obtuvieron el grado de Licenciatura en Comunicación Social de la UCES en 2014. 
Durante el video, se pudo escuchar las voces de Vicente Dómina, Margarita Oliva y Virginia Tessio, quienes plasmaron su visión sobre el escritor. 
"Quería aprender el secreto de las oraciones", planteó el dueño de la Librería el Saber. El propio Balzarino contaba cómo recién en 1968, con 25 años, el escritor autodidacta envió una vez un cuento a un concurso, obteniendo el tan deseado premio. También reconoció que tomó consejos y opiniones de Mario Vecchioli. Autodidacta y lector voraz (leía dos o tres libros por día mientras era Secretario del Obispado), fue incrementando su capacidad. "Sigo leyendo autores como Juan Carlos Onetti, Jorge Luis Borges o Julio Cortazar", reconoció. 
En 1971 fundó, junto a otros, Escritores Rafaelinos Agrupados (ERA), entidad de la cual fue el primer presidente, cargo en el que se mantuvo por 28 años. Hoy lo es, pero de forma honoraria. 
Balzarino marcó si bien hizo tres novelas cortas, su eje en el cuento: "es muy difícil y atractivo. No admite equivocaciones, tiene que ser lo mejor posible", indica.
Virginia Tessio indicó que la mayoría de sus cuentos se desarrollan en La Florida, que es una metáfora de Rafaela (era uno de los potenciales nombres que tenía esta ciudad). "Los personajes son complicados psicológicamente, porque es un profundo conocedor del alma humana. Tiene humor negro e ironía", dijo la periodista. Oliva insistió en lo mismo: "sus cuentos hablan de los laberintos del alma humana".
Su capacidad rompió las fronteras invisibles que se marcan al estar en el interior del interior. Y logró reconocimientos no sólo locales, sino también provinciales, nacionales e internacionales.
La proyección se cerró con aplausos, que se reiteraron para los creadores del corto. Silvio Bonafede, Natalia Enrico y Evangelina Garrappa hicieron uso de la palabra para destacar la figura del escritor.
Balzarino, visiblemente emocionado, hizo uso de su característico humor: "estoy contento de estar, porque siempre el destinatario de los homenajes no se encontraba. Simplemente, gracias".
Jerónimo Rubino, secretario de Educación del Municipio lo describió como "nuestro Roberto Arlt". Una comparación exquisita.

Para expresar mi agradecimiento por tal distinción,
expresé lo siguiente:

            La obra literaria que vengo construyendo desde hace más de cincuenta años tiene, de manera predominante, como escenario a Rafaela. Una ciudad a la que llegué, junto a mi familia, en 1956. Una ciudad que aprendí a amar cada vez más hasta sentirla y considerarla como propia. 

            Una ciudad que tuvo su origen con la llegada de las primeras once personas, provenientes de Franck y San Jerónimo Norte y otros puntos alejados de la provincia, impulsadas tanto por el ánimo y la esperanza de alcanzar un mejor modo de vida como por el encandilamiento y confianza que les despertaba el formador de la colonia al destacar las prodigiosas  virtudes de las hectáreas de tierra  que ofrecía en venta. Evoqué aquel hecho en una novela y, en la recreación literaria, llegué a consignar que el formador de la colonia había descendido de su caballo y presuroso comenzó a hurgar el suelo con las manos hasta extraer un puñado de tierra negra y húmeda mientras tronaba su voz orgullosa, miren, en ninguna parte encontrarán una tierra como ésta, virgen y fértil, a la espera de gente dispuesta a trabajar y sacarle los mejores frutos. Tal presunción quedó confirmada a medida que el territorio desértico se transformaba en una población y luego,  desde el 26 de enero de 1913, la identificación de una ciudad cada vez más pujante, moderna, progresista, con excelentes niveles en las más variadas disciplinas.     

            Aunque reemplacé su nombre por el de La Florida -ya que encontré en un documento tal posible denominación para designar a este lugar-, he procurado reflejar la lucha, los sueños, las frustraciones, las alegrías y los sinsabores de los hombres y mujeres que habían elegido radicarse y vivir aquí.

            Siempre traté -y tengo el firme propósito de continuar haciéndolo mientras tenga fuerza y capacidad- de plasmar en cada historia los problemas derivados del corazón humano en conflicto consigo mismo que, según la óptica del escritor William Faulkner, “son los únicos de donde puede surgir una buena literatura, por ser de ellos de los únicos que vale la pena escribir, con todas las angustias y sudores que el abordarlos supone”.

            Una de las características de los homenajes es la sorpresa, ya que ocurre sin que uno lo espere ni trate de obtenerlo. La otra característica es que suelen llevarse a cabo de manera póstuma.

            Debido a eso, hace algunos años, cuando la señora directora del Centro de Acción Familiar número 30 “Dr. Eduardo D’Agostino” me informó que la Biblioteca Comunitaria que iban a inaugurar llevaría mi nombre, además de expresarle mi perplejidad, sólo atiné a preguntarle si quienes habían tomado esa decisión sabían que yo aún estaba vivo.

            Sin duda aquella pregunta ya no correspondería efectuarla ahora, porque la actitud de los señores Concejales y de todos los que han promovido la iniciativa de este homenaje representa, a través de este acto fraternal y afectuoso, el cambio de un hábito arraigado durante mucho tiempo en el que el destinatario de la distinción o recompensa siempre se encontraba ausente.

            Por ello, me alegra muchísimo poder estar aquí para manifestarles personalmente mi profunda gratitud a los promotores de este reconocimiento y a todos los presentes que generosamente y con mucho cariño han querido compartir estos momentos conmigo.

            Sinceramente, muchísimas gracias. 


Fotografías tomadas durante el acto


 


















 































 






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Con motivo de llegar este blog a las 13.000 visitas, quiero expresar la más viva y sincera gratitud a todos los lectores por el interés demostrado por mis trabajos y el desarrollo de mi actividad literaria. Retribuyo con un gran abrazo tan cálida y afectuosa compañía.


 
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         Al cumplirse un nuevo aniversario del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el 2 de abril de 2016, a las 10:00, en la Escuela Malvinas Argentinas, se llevó a cabo un acto organizado por la Municipalidad de Rafaela y el Centro y Museo de Soldados Ex Combatientes de Malvinas de Rafaela y el Departamento Castellanos.
          En tal oportunidad se hizo entrega a los presentes de ejemplares de mi cuento EL POZO, el cual fue publicado por la Secretaría de Educación de la Municipalidad de Rafaela con motivo de la conmemoración del Día del veterano y de los caídos en la guerra de Malvinas.
 




          A pesar del cansancio, siguió hundiendo la pala con el mismo ritmo.  Lento.  Mecánicamente.  Como lo había hecho por primera vez, dos días atrás, cuando se produjo la denigrante y jamás pensada rendición de las filas patriotas y entonces los otros, los enemigos que habían soñado y jurado destruir con mayor rapidez y facilidad que aplastar una mosca, se revelaron imponentes y soberbios, dispuestos a emplear un despótico rigor sobre los prisioneros como él.  Sí.  El peor trabajo.  El que nunca imaginé ni hubiera elegido.  Sin alternativa para sublevarse.  Como tampoco pudo hacerlo aquella tarde cuando llegó a la casa la nota escueta, rotunda, extremadamente fría, que lo urgía a presentarse en el Regimiento del Ejército.  Aunque la perspectiva de participar en un conflicto bélico lo sacudió con violencia, procuró mantener la calma para desvanecer el temor que se había apoderado de sus padres y, sobre todo, de Julieta, incapaces de aceptar la idea de tan súbita separación.  Será por unos días.  Todo se arreglará muy pronto.  No logró esgrimir otro argumento, tanto por la necesidad de aferrarse a esa  esperanza, bastante débil y nebulosa,  como por impulso de la fuerza y seguridad que pretendía transmitir a través de  cada palabra el teniente Bertoldi. La patria está en peligro. Debemos defenderla. Sin miedo ni vacilación. Hasta destruir completamente al enemigo. Probarle nuestra capacidad de lucha. No llegó a sentirse contagiado por semejante fervor, como tampoco la mayoría de los muchacho que ascendieron con él al avión para marchar al frente de batalla en la remota zona austral; más bien el miedo, cierta desorientación y hasta  un aire de velada impotencia los embargó cuando padres, hermanos, novias, agitaron los brazos en señal de un saludo que no hacía presentir una separación breve ni pasajera. Parece la despedida final.  Como si ya nunca  volveremos a vernos.  Después, sobrellevando con extrema dificultad el azote del frío, sin llegar a saciar el hambre con la comida escasa y desabrida,  debieron  superar cualquier gesto de flaqueza y, por imperio de frías disposiciones, armarse de vigor y resolución para cumplir el deber ineludible de echar de las islas a los aviesos invasores.  No. No será tan fácil ni terminará tan rápido.  La certidumbre creció con la voracidad un cáncer en el curso de los días, atenuando el optimismo que mandos superiores pretendían insuflar sobre un pronta victoria. La caída de incontables compañeros  acentuó el progresivo pánico ante el poder destructivo de las fuerzas enemigas. Para no caer en el desánimo o tener tal vez bruscos ataques de locura, procuraba evocar sitios familiares, rostros queridos, en una febril tentativa por recuperar todo aquello que había integrado su mundo y ya consideraba remoto, casi perdido.  Julieta.  La soledad parecía tornarse más aguda cada vez que la recordaba, golpeado por el hecho desgarrador de no poder tenerla entre los brazos, acariciarla, besarla.  Hundió la pala en la tierra.  Una y otra vez.  Ahora impetuoso.  Frenético.  No por el deseo de acabar cuanto antes el pozo, sino como una forma de apartar el asedio de recuerdos perturbadores o, más bien, para descargar la dosis de rabia, terror, desesperanza.  Vanamente.  Lo supo con desoladora claridad.  Porque ya resultaba demasiado tarde para evadirse de esa especie de trampa.  Sin alternativa de elección y obligado a cumplir una disciplina estricta, se había visto precipitado a intervenir, sin preparación y escaso armamento y arrebatado de miedo, en una pugna que de antemano parecía destinada al fracaso. Como si se tratara de una broma macabra y nosotros fuéramos simples muñecos de trapo convertidos en el blanco del ataque de ellos.  Desesperado por ser parte de un rebaño que, obediente y sin capacidad para armar una sólida defensa, se afanaba por sobrevivir en desigual puja.  Por eso no le sorprendió la rendición.  Cayendo prisionero, se vio sometido a reglas que los otros, enseñoreados por el triunfo, se encargaron de hacer cumplir con recia determinación.  Sin piedad.  Soberbios.  Y así le había tocado apuntalar edificios deteriorados por los bombardeos, limpiar los escombros que cubrían los caminos, excavar la tierra para sepultar a los muertos. El peor trabajo. El  que jamás hubiera querido hacer. Sobre todo por tratarse  de los amigos con quienes  había compartido la lucha, el temor,  la desolación.  Al fin, exhausto, advirtió que el pozo tenía el tamaño de tantos otros. Corno lo exigían sus captores.  Entonces el grito le hizo volver la cabeza. Notó la firme actitud del soldado que lo vigilaba. Sí. Este es para mí. Lo comprendió súbitamente.  Mientras el fusil vomitaba fuego.

·       Este cuento integra el libro “Hombres y hazañas”, el cual obtuvo en 1995 el Primer Premio del Fondo Editorial de la Municipalidad de Rafaela.

 
 
A PLENA LUZ


          ¿Te sorprende verme aquí?  Sin duda debo ser la última persona que esperabas. Después de seis o siete años. Aunque nos encaminamos por rumbos distintos, yo nunca pude desligarme de vos, apartarte de mis pensamientos, lograr que ingresaras para siempre en el pasado. No. Permanentemente estabas frente a mí. Al acecho. Con la sensación de caer apresada entre tus brazos. Impidiendo que me moviera con libertad, sin miedo. Ahora estoy aquí, no para cuidarte toda la noche, como le hice creer a la enfermera, sino para concretar el acto con que procuraré relegarte para siempre  de  mi vida. Si. No abrigo otro propósito. Extirparte como una espina molesta y cruel. Porque no llegaste a ser otra cosa para mí. Desde que comenzaste a vivir con nosotras. Más que por amor, mi madre te buscó para  apartar la soledad y tener una ayuda para afrontar los gastos de la casa. No consiguió nada de eso. Sólo pretendiste  imponer tu voluntad. Autoritario. Reaccionando de manera intempestiva cuando no era  satisfecho alguno de tus  caprichos. Nos hundimos cada vez más en un clima de violencia y malhumor. Sobre todo después de aquella noche en que mi madre llegó muy tarde del trabajo y no pudo preparar la cena. Por primera vez la  golpeaste, mientras le gritabas que era una inútil y le ibas a enseñar cómo debía tratarte. Fue el preludio de lo que habría de ocurrir pocos días después. Cuando el brillo de codicia que  varias veces había notado en tu mirada se hizo ya  demasiado evidente. Alentado sin duda  por varios vasos de vino y por la ausencia de mi madre, quisiste saciar de pronto el deseo acumulado día tras día. Abruptamente. Pese a  tener un cuerpo  bastante desarrollado para mis doce años, no tuve fuerzas para contener la violenta arremetida: primero las bofetadas para ahogar cualquier grito y después tus manos desgarrando la ropa y por último los imperiosos empujones hasta desplomarme sobre la cama. Tal vez fueron apenas algunos minutos, debido a tu impaciencia y avidez, pero yo creí estar años enteros allí, petrificada, casi sin atreverme a  respirar,   inmovilizada  por  el  peso implacable de tu cuerpo. Cuando al fin terminaron tus descontrolados movimientos, proferiste la amenaza demoledora, si contás algo de esto, te mato. ¿Te acordás? Aunque el ataque te dejó paralizado y ahora podés respirar gracias a una maraña de tubos y cables, tal vez guardes el recuerdo de aquel hecho. En mi caso, estoy segura de que nada podrá borrármelo. Grabado a fuego. Para siempre. Y sirvió para dejar establecido entre nosotros una especie de acuerdo. Secreto. Inviolable. Por obra de tu drástico  aviso y por el miedo que me impedía revelar lo ocurrido y pedir ayuda. Menos a mi madre. Cada vez más débil, vencida por tantas horas de trabajo, sin demostrar ya demasiado interés por lo que pasaba a su alrededor. Y aprovechaste esa situación. Despótico. Triunfador. Casi todas las noches, cuando el vino y el deseo te enardecían la sangre, penetrabas en mi cuarto. Sigilosamente. Cumpliendo un rito cada vez más rutinario. Meses y meses recibí aterrada tu visita, y sentí las manos ásperas lastimándome la piel, y debí morderme los labios para no estallar en gritos histéricos. La muerte de mi madre marcó el final de eso. Al menos me alejó de vos.  Encontré un amparo salvador en mi tía Rosario y creí que todo empezaría a ser distinto. Más fácil y agradable, sin presiones. No. Tu sombra siguió rondándome y no pude sepultar los vestigios del pasado. Te impusiste. Poderoso. Sin darme un momento de paz. Obsesionado por mantener mi cuerpo oculto, celosamente cubierto, a resguardo de cualquier mirada, como si  mostrarlo significara no sólo una forma de pecado o abominación sino, peor aún, reavivara los instantes que me tenías entre los brazos como simple objeto de placer.  Todo eso se agravó al conocer a Federico. Compartir horas de estudios estableció  entre nosotros una corriente de amistad y afecto. Me aferré a él. Ansiosa. Pero cuando el impulso, la necesidad o el deseo nos unieron por primera vez en un abrazo, se produjo la ruptura. Desaparecieron rápidamente la placidez y el goce al sentir las manos ávidas recorriendo mi cuerpo. Creí que eras vos. Otra vez. Afanoso por someterme. Lo aparté. Violentamente. Después, trastornada por el dolor y la impotencia, me  encerré en mi cuarto. No sé cuánto tiempo permanecí allí, aislada, no tanto en lucha por apartar  escenas hirientes o tratar de hundirme en una zona cálida y sin peligro, sino concentrada en vos. Únicamente. Con todas mis fuerzas. Comprobando poco a poco que  la repulsa, el odio, la indignación acumulados a lo largo de casi ocho años desembocaban en un solo punto: el deseo de vengarme. Nada más claro y definitivo. Sí. Apartarte de mi camino para poder seguir viviendo sin sobresaltos. Supe cómo lograrlo cuando me dijeron que estabas internado por un derrame cerebral. Y aquí estoy. Decidida a probar que ya no me causarás miedo, ni podrás provocarme ningún daño, ni poblarás mis noches con tu figura acechante. De una sola manera: quitándome el escudo con el que siempre intenté resguardarme de tus ataques: la ropa. Ante tus ojos, que es lo único que ahora revela un hálito de vida. Para que me veas a plena luz. Sin sentirme agobiada por la vergüenza. Hacerlo así, lentamente. Primero, la blusa. Tentarte con la visión de los pechos que  tus manos jamás volverán a tocar. Quisiera saber qué sentimientos refleja tu mirada. Tan fija y penetrante. Tal vez persiste algún resabio del deseo enloquecedor de otros tiempos. Regocijarte con mis piernas al quitarme la pollera. Pero sin duda lo mejor será quitar el baluarte que vanamente pretendía conservar  durante aquellas noches que llegabas a mi cama. Fácilmente lo quitabas y, sin defensa, podías gozar victorioso. Ahora puedo sacarme la bombacha por propia voluntad. ¿Ves? Tranquila. Ante tus ojos quietos y desencajados. El desafío que me permitirá romper para siempre todo vínculo con vos. Y el alivio que va invadiéndome ahora sin duda anticipa el placer que podré disfrutar junto a otro cuerpo. Libremente. Por primera vez.

 

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